31/03/07 O GLORIOSA TURIASO,O BARCINO INFELIX…. o SI EN BARCELONA TUVIESEMOS LO QUE EN TARAZONA

Este fin de semana, mientras Grassus está en Tarragona recogiendo el Título de Hijo Predilecto de la Ciudad, (Qui l´empeny, que tant rodola? ¿Quien lo empuja que tanto rueda?) Demetrius Turiasensis escribe a sus sacerdotes con motivo del Jueves Santo.
Y nosotros fabulando y nosotros soñando…

Barcelona, Semana Santa 2007

A todos los sacerdotes de la diócesis

Queridos hermanos sacerdotes:

Jueves santo, nuestra fiesta

Se acercan los días santos del triduo pascual. Para nosotros sacerdotes tiene especial importancia la celebración de la última Cena, en la que Jesucristo instituyó la Eucaristía y nos encomendó a los apóstoles y a sus sucesores y colaboradores: “Haced esto en memoria mía”. Celebraremos el día anterior la Misa Crismal, en la que se consagra el Santo Crisma y se bendicen los Santos Óleos, como una fuente de la que brota como un río de gracia para toda la diócesis durante todo el año. Nos disponemos a renovar las promesas sacerdotales que un día hicimos libremente, movidos por el amor de Jesucristo y para servicio de la Iglesia. Reafirmamos nuestro firme determinación de vivir consagrados a Dios por la obediencia a su voluntad, de vivir el celibato libremente asumido y libremente mantenido, como presencia de Cristo esposo en medio de su Iglesia, de vivir la pobreza no buscando ganancias de este mundo, sino planteando la vida en austeridad para vivir la libertad de la misión encomendada. Promesa de rezar diariamente la liturgia de las horas en favor de toda la Iglesia, de celebrar la Eucaristía con un corazón puro, de ser hombres de comunión y de fraternidad entre nuestros hermanos. Promesa de preparar la predicación mediante la lectio divina y el estudio. Es Jesucristo quien nos une, y viviremos el gozo de ser una familia unida.
Preparemos nuestro corazón estos días con una buena confesión sacramental por nuestra parte y, si es posible, con una mañana o día completo de retiro espiritual. La clave y el secreto de nuestra alegría está en nuestra sintonía con Jesucristo Buen Pastor, que nos ha llamado para que estemos con él y nos envía continuamente a realizar nuestra misión apostólica (cf. Mc 3,14). Y para eso, es necesaria la oración diaria, la lectura de la Palabra de Dios y del Magisterio de la Iglesia, la confesión frecuente y la dirección espiritual o amistad con algún hermano sacerdote, al que abrimos nuestra alma para que nos ayude, nos aliente y si es preciso nos corrija. Que seamos nosotros los primeros en entrar en el misterio santo que estos días celebramos, y ayudemos a nuestros fieles a entrar ellos también. “Contempladlo y quedaréis radiantes, vuestro rostro no se avergonzará”.

Tiempos recios

Las ofensas realizadas hace unos días a través de fotografías indecentes y blasfemas contra Jesucristo, la Virgen y los Santos nos han herido a todos hasta lo más hondo del alma. Cuando queremos ofender a una persona, nada más hiriente que ofender a su madre. Esto han hecho con los católicos recientemente. Y además, lo han hecho con intención de ofender, no ha sido un mero despiste. Y ha venido apoyado por las autoridades públicas y el dinero público.
Si no reaccionamos, es que no nos importa, es que no somos hijos. Nos sentimos heridos, nos duele la ofensa, y nos duele porque toca los sentimientos más sagrados de nuestro corazón. Quizá quienes lo han hecho, aún queriendo herir, no percibían que estaban hiriendo tanto, porque, si no tienen fe, no entienden lo que realizan, “no saben lo que hacen”. Nos han herido porque ofenden a Dios y a su bendita Madre, a quien amamos con todo el corazón.
No es un hecho aislado. Viene a ser como la punta de iceberg, sostenida por una actitud más amplia de alejamiento de Dios, de apostasía silenciosa, que estamos viviendo en España, y que es alentada continuamente desde muchos frentes, también desde el gobierno. El ataque sistemático a la vida, en sus orígenes y su fase terminal; la destrucción de toda moral que nos venga dada por el Creador, como es la ley natural; la demolición de la familia, que se funda en el matrimonio fiel y en la apertura generosa a la vida; las trabas continuas para la clase de religión, aunque la pida el 80 % de los padres, queriéndola eliminar del ámbito escolar; la imposición de la asignatura “educación para la ciudadanía” para adoctrinar a los niños y jóvenes en la ideología de género. Es el fruto de una visión socialista y libertaria de la vida, de un planteamiento laicista y ateo, que choca frontalmente con el Evangelio.
En esta situación nos ha tocado vivir por providencia de Dios. Y en esta situación hemos de anunciar la buena noticia de Jesucristo y de su Evangelio. El Evangelio de Jesucristo ha fructificado a lo largo de la historia en medio de dificultades, como éstas y aún peores. Es más, Dios quiere sacar bienes de estas circunstancias adversas. Se necesitan santos sacerdotes, santos matrimonios, santos jóvenes y niños, santos que no les importe perderlo todo por Jesucristo, porque han encontrado el tesoro de su vida en Él, han sido alcanzados por Él. Que estas circunstancias nos estimulen a ello.
Os invito a que esta Semana Santa animéis a una vivencia más intensa de la vida cristiana e invitéis a actos de reparación, de desagravio y de expiación por los pecados del mundo, empezando por los propios. Aprovechad los actos más concurridos (vía crucis, procesiones, actos litúrgicos, etc.) para hablar de la gravedad del pecado y, más aún, de la inmensa misericordia de Dios. Predicad las verdades eternas, el amor de Dios que no tiene fin y que se ha hecho misericordia hasta el extremo, haciéndonos a nosotros misericordiosos. Fomentad la devoción a la divina Misericordia en estos tiempos recios, la devoción al sagrado Corazón de Jesús, que tanta confianza ha suscitado siempre en nuestras gentes. Estamos en el 50º de la encíclica Haurietis aquas. Invitad a adorar a Cristo en la Eucaristía. Está vivo ahí, y hemos de acercarnos con frecuencia a estar con él. El cristianismo no es el conjunto de unas normas, ni es una decisión ética, sino la novedad del encuentro con una Persona, que nos ha fascinado primeramente a nosotros mismos, y que es capaz de fascinar a todo hombre que viene a este mundo. Presentemos la belleza del cristianismo, y en su momento dará su fruto.

Tres consejos

Permitidme tres consejos en estos días santos:
1. Fomentad el espíritu y la práctica de la adoración en nuestras parroquias y comunidades. Imaginad formas para acercar a nuestros fieles a Jesucristo sacramentado. Ofreced a los jóvenes largos ratos en la noche, o noches completas de adoración, con cantos, Palabra de Dios, oraciones espontáneas, silencio. Fomentad la adoración nocturna, como un movimiento apostólico que ha hecho y sigue haciendo tanto bien, y es compatible con otros muchos trabajos apostólicos. En la ciudad de Barcelona hay Adoración Perpetua en el Tibidabo y adoración continua en conventos como en la calle Salses o Campos Eliseos y otras religiosas…. ¿No podría ampliarse a más lugares en la diócesis? Sólo cuando uno se ha dado cuenta que Jesucristo está realmente presente en la Eucaristía, valora este sacramento y le entran ganas de acercarse a comulgar y de acudir a la Misa del domingo o entre semana. La adoración eucarística se convierte así en escuela de oración, en momento para la lectio divina, quizá en ocasión para preparar una buena confesión, etc.
2. Fomentad el sacramento de la Penitencia o la confesión de los pecados con confesión individual de los pecados. No impartamos nunca la absolución colectiva. Enseñemos a los jóvenes y a los niños a acercarse a este sacramento con frecuencia. Es un cauce precioso para una formación personalizada, que educa la conciencia en los mandamientos de Dios y de su Iglesia. Que en cada parroquia haya señalados momentos precisos a lo largo de todo el año (no sólo en Cuaresma y Pascua) en los que el sacerdote está disponible para confesar a los penitentes.
3. Vestid de curas. Ya sabéis lo que quiero decir con esto, ni más ni menos que lo que dice la Iglesia. Sé que es un recordatorio antipático, que preferiría no tener que hacer, pero no lo puedo silenciar. No lo hago para fastidiar a nadie, sino para recordar con todo mi cariño y mi respeto hacia cada uno de vosotros lo que la Iglesia nos manda. Es un gesto muy significativo que implica muchos aspectos de toda nuestra vida sacerdotal. Comprendo que ha habido una época, no lejana, en la que se impuso la moda de vestir como los demás. Hoy esa moda está pasada. Pero, además, no es cuestión de moda. Os dije en la primera Misa crismal de 2005: “Cuánto me gustaría veros a todos vestidos de cura de manera inequívoca, qué alegría siente la gente cuando puede identificar fácilmente al sacerdote…”. En la Visita pastoral ha habido varias personas que me lo han recordado y me han pedido que lo repita. En folio aparte, os transcribo la enseñanza de la Iglesia sobre este punto. Hoy muchos pretenden borrar toda huella de Dios de la sociedad en que vivimos. No les hagamos el juego ni contribuyamos nosotros a esta ausencia de Dios. Con un vestido sencillo y austero, digamos a todos que somos sacerdotes y que estamos contentos de serlo. Se derivarán muchos bienes para nuestra diócesis, si obedecemos a Dios en este punto.
Aprovecho para agradeceros a todos y cada uno vuestra entrega y vuestra dedicación a la tarea pastoral. Sin vosotros, la Iglesia en Barcelona no podría cumplir su misión. Sois imprescindibles. Confío en vosotros. Os agradezco también las múltiples muestras de afecto y de comunión eclesial que me expresáis continuamente. Perdonad que muchas veces no sepa responder a vuestras necesidades reales. En todo caso, me siento muy a gusto entre vosotros, y aprovecho la ocasión para deciros sin reparo que os quiero de todo corazón. Que viváis estos días santos con hondura y provecho espiritual. Recibid el abrazo fraterno, en el Señor, de vuestro obispo…

Era solo un sueño,solo un hermoso sueño,lo nuestro va por lo árido. Nosotros estamos en la soledad de un abandono total.

Una respuesta a “31/03/07 O GLORIOSA TURIASO,O BARCINO INFELIX…. o SI EN BARCELONA TUVIESEMOS LO QUE EN TARAZONA”

  1. prudentiusmagister dice:

    Pauper maestus dijo…
    Con dos… (nótese la fina ironía de Rouco: ¿quieres trabajar con los pobres? pues a Caritas̷ ;)

    http://www.periodistadigital.com/religion/object.php?o=612613

    El hogar de los más marginados de Madrid
    Rouco cierra la parroquia de Enrique de Castro

    RDSábado, 31 de marzo 2007

    El cura “rojo” de Vallecas se queda sin parroquia. Enrique de Castro, el popular sacerdote símbolo de la lucha por los más marginados, va a perder su templo de Entrevías. La parroquia de San Carlos Borromeo tiene los días contados. El arzobispo de Madrid ha decidido cerrarla como lugar de culto y reconvertirla en un centro de Caritas. Acusa a Enrique de Castro y a sus dos compañeros curas de “realizar una liturgia y una catequesis que no son eclesialmente homologables”.

    El pasado martes, el obispo auxiliar de Madrid, Fidel Herráez, llamó a capítulo a los tres curas de San Carlos Borromeo: Javier Baeza, Pepe Díaz Y Enrique de Castro. “Aquello era un auténtico tribunal”, explica Javier Baeza, que ejerce de párroco desde hace unos años, aunque los tres sacerdotes trabajan en equipo.

    En la reunión estuvieron presentes, entre otros, el obispo auxiliar, acompañado del vicario de Vallecas, Angel Matesanz, del secretario del episcopado, Roberto Serres y del delegado de Cáritas. “Fidel abrió la carpeta y nos comunicó que la parroquia desaparece como tal, que el local físico se lo han cedido ya a Cáritas Madrid para un centro asistencial y que nos pedía encarecidamente a los tres que nos quedásemos a trabajar en el centro”, cuenta el párroco.

    El arzobispado madrileño acusa a los curas de San Carlos Borromeo de “realizar una liturgia y una catequesis que no son eclesialmente homologables”, al tiempo que reconoce “su entrega y dedicación a los pobres”. Y como la expresión eclesial de la solidaridad con los pobres es Caritas, Rouco cree que a eso es a lo que deben dedicarse los locales de la parroquia, que desaparecería como lugar de culto.

    Los tres curas se quedaron boquiabiertos. Primero, porque hacía unos meses que ese mismo obispo auxiliar, Fidel Herráez, había realizado la visita pastoral a la parroquia y se había despedido de ellos diciéndoles: “Me voy impactado y encantado”.

    Pero al poco tiempo, monseñor Herráez, el brazo derecho del cardenal y el que, en realidad, gestiona el día a día de la archidiócesis, llamó de nuevo al orden a Javier Baeza. “Me acusó de que, en la parroquia, no administrábamos adecuadamente los sacramentos; me advirtió de que sin absolución individual no hay perdón de los pecados y terminó diciéndome que Dios no estaba en nuestra parroquia. Desde entonces nos temíamos lo peor y, desgraciadamente, nuestros temores se confirmaron el pasado martes”, explica el párroco.

    Allí mismo, en esa reunión del pasado martes, los tres curas rechazaron la decisión del arzobispado, dejaron claro que la parroquia no era de ellos sino de la gente y que no piensan abandonarla. “No vamos a dejar la parroquia. Si quieren, que nos echen”, dice Baeza.

    En el arzobispado guardan silencio. El Mundo intentó en repetidas ocasiones obtener la versión de la jerarquía madrileña sin éxito. Extraoficialmente y con petición expresa de anonimato se nos dice que “la lucha entre Enrique de Castro y monseñor Rouco viene de lejos. Esa parroquia es un nido de herejías. Por ejemplo, imparten sistemáticamente la absolución colectiva y, a veces, comulgan con rosquillas o con turrón, en el colmo de los despropósitos litúrgicos y sacramentales. La paciencia del cardenal se ha agotado y ha decidido poner coto a tantos desmanes”.

    Nuestro comunicante reconoce que la decisión del cardenal no ha sido fácil. “Rouco es consciente de que se enfrenta con un icono social, con un símbolo y con una forma de ser y de entender la Iglesia. Sabe que, en los medios de comunicación, vais a escenificar la decisión como la lucha desigual entre la Iglesia jerárquica institucional-inquisitorial y unos pobres curas de base, defensores de los pobres. Pero también es consciente de que, aunque sea impopular la medida, tiene que tomarla, porque una de las funciones del obispo es la de ser maestro y vigilar la ortodoxia en su diócesis”.

    Y no se equivoca nuestra fuente del arzobispado madrileño. Tanto los curas como sus numerosos y fieles parroquianos están dispuestos a dar batalla por la parroquia de los pobres y marginados. En sus locales se suceden las asambleas. Y se preparan estrategias y gestos para mostrar el descontento de la gente. Algunos proponen ir en procesión hasta la catedral de La Almudena y encerrarse para rezar en ella hasta que el cardenal revoque su decisión.

    En torno a Enrique de Castro y a la parroquia se aglutinan una serie de colectivos “indispensables” de la lucha social. Como Madres contra la Droga o la Coordinadora de Barrios. Y no dejarán que Rouco se salga con la suya fácilmente.

    Por otra parte, incluso canónicamente parece que el tema no está nada claro. Según Baeza, “con el Derecho canónico en la mano parece que es una aberración, según nos comentan los especialistas”. Porque, tanto para destituir a un párroco como para cerrar una parroquia, hay que seguir todo un proceso oficial, con sus pasos, sus alegaciones y sus plazos. “Y aquí se lo quieren saltar todo a la torera. Pero no nos vamos a rendir”, dice Javier Baeza.

    Tanto Enrique de Castro como sus dos compañeros están dispuestos a luchar hasta el final. “Nos duele sobre todo la prepotencia y altivez con la que actúa el arzobispado. Parece como si Dios llamase todas las mañanas al cardenal para decirle lo que tiene que hacer”, se queja Baeza. Y concluye: “Esto es un baculazo con todas las de la ley, por mucho que quieran camuflarlo”.

    31 de marzo de 2007 15:37
    Silveri Garrell dijo…
    Yo no encuentro BELLEZA en el Cristianismo, cuando éste recomienda confesarse frecuente.
    En realidad encontraria esta BELLEZA si el Cristianismo me dijera: si tienes un problema o pecado grave existe la confesión. pero no: “debéis confesaros frecuente”. Esto no es Belleza cristiana, es dictadura patriarcal. Jesús vino a liberarnos no a esclavizarnos. El pecado en nosotros siendo venial ya lo purgamos con los padecimientos diarios, (trabajos). ¡Viva la Belleza Cristiana!!

    31 de marzo de 2007 15:41
    Luis dijo…
    Mi más sincera adhesión al cardenal Rouco y a sus decisiones. Ya estoy harto de que la indisciplina sea “la iglesia de los pobres” y de que la Iglesia y sus legítimos Pastores, segun ellos, nunca se procupen de nadie. ¡Qué bonito! Siempre el Evangelio lo entienden ellos, la Jerarquía está equivocada, ellos son solidarios, los demás somos egoístas. Ellos tienen una luz especial que nadie ha tenido hasta ahora y pueden hacer lo que les dé la gana y si se les reprende, pues a El País, a Tele 5, a la Ser, etc. y a organizar el escándalo.
    Ya están muy vistos. Y la revista RS también.

    31 de marzo de 2007 17:29
    Pauper maestus dijo…
    Extraordinario:

    http://blogs.periodistadigital.com/coradcorloquitur.php/2007/03/20/hagan_el_favor_de_tener_la_decencia_de_n

    Hagan el favor de tener la decencia de no seguir utilizando a los pobres

    20.03.07 - 09:19:09

    Estoy harto. Sí, harto de que los de siempre usen a los pobres como barricada tras la que esconderse después de arrojar piedras y cócteles molotov contra Roma y los obispos. Los verdaderos pobres no se merecen que se prostituya su causa y su condición, para ser usada como arma arrojadiza contra los legítimos pastores de la Iglesia y la doctrina católica. Como si a los pobres se les ayudara mejor siendo siervos de la heterodoxia. Como si la injusticia fuera a desaparecer enseñando una cristología dudosa. Como si presentando a un Cristo que no es el de la fe y de la Iglesia se pudiera dar de comer al hambriento y de beber al sediento.

    Que no, que ya está bien de ir por la vida en plan víctimas y plañideras cada vez que el magisterio hace lo que es su deber. Que ya está bien de tener el concilio todo el día en la boca para luego pasárselo por el forro. Menos lloriqueo, menos quejas y más trabajo de verdad. Menos conferencias, menos libros, menos congresos y más Teresas de Calcuta y San Juanes de Dios. La Iglesia tiene la tarea urgente de librar a los pobres de las manos de quienes les usan miserablemente para ir en contra de ella.

    La Doctrina Social de la Iglesia (en breves días se cumplirán 40 años de la Populorum Progressio) es lo suficientemente clara, contundente y profética como para no tener que acudir a los argumentos de la izquierda política, que siempre ha manipulado demagógicamente a las clases más bajas con discursos populistas que hacían las veces de placebo inútil para las masas. Y, ¿acaso alguna política de corte auténticamente izquierdista (la socialdemocracia made in Europa es otra cosa) ha traído progreso económico y social a los países pobres?, ¿acaso la Teología de la liberación ha liberado a alguien de algo?, ¿acaso el desarrollo económico que se está dando en Asia se basa en lo que Castro hace en Cuba, Evo en Bolivia y cualquier mamarracho populista -pasado, presente o futuro- en cualquier país latinoamericano?, ¿acaso una genuina liberación de los mercados, con supresión de aranceles axfisiantes para los productos agrícolas de los países pobres, acompañada de una guerra total contra la corrupción política, no traería prosperidad a donde hoy hay miseria? ¿Y qué tiene todo eso que ver con pasarse la vida quejándose de lo que hace Roma y lo que dicen los obispos?

    Los indígenas, los pobres, los niños de la calle no necesitan teologías que lleven su nombre sino acciones concretas que les ayuden en su necesidad. Vale más un plato de comida al día y un hogar bajo el que cobijarse que todos los libros de Boff, Gutiérrez, Sobrino y cía. Más que nada porque del papel no comen los pobres y del trabajo a pie de campo con ellos sí. Y no vayamos a olvidar nunca que los pobres son también objeto de evangelización. Que pecan y deben ser redimidos. Que por el mero hecho de ser pobres no tienen ya el billete garantizado al cielo. Que de nada les valdrá salir de la pobreza si pierden su alma. ¡Qué poco hablan de eso los que les usan para pretender hacer de la Iglesia algo que nunca puede ser!

    Luis Fernando Pérez Bustamante

    31 de marzo de 2007 18:16
    Pauper maestus dijo…
    Mas:

    http://blogs.periodistadigital.com/coradcorloquitur.php/2007/03/19/el_mito_de_la_iglesia_de_base

    El mito de la Iglesia de base

    19.03.07 - 11:08:43

    Una de las cosas que más tienden a reivindicar aquellos que han hecho de su catolicismo un ejercicio intensivo de disidencia contra el magisterio de la Iglesia, es su condición de ser la iglesia de base. Por un lado está la jerarquía, llena de señores desconectados con la realidad y el evangelio, y por otro ellos, auténtica voz profética del Espíritu Santo para la Iglesia post-conciliar. Y cada vez que la jerarquía osa, fíjense ustedes, recordar la doctrina y la moral de la Iglesia, esa “iglesia de base” asoma por todas partes para soltar un discurso crítico, que lleva siendo el mismo desde hace ya unas cuantas décadas.

    Ocurre que a una mayoría considerable de católicos practicantes les importa más bien poco todas esas controversias. Esos millones de fieles se dedican a ir a misa todos los domingos y fiestas de guardar y a rezar a Dios, sobre todo cuando las cosas les van mal. Si tienen suerte de asistir a parroquias con curas fieles a la Iglesia, pues pasarán sus vidas sin mayores sobresaltos. Si les tocan curas “progres” pues dependiendo del caso se buscarán otra parroquia si viven en una ciudad, o se acomodarán a la situación. Pero en todo caso, a esa gran masa de católicos ni les va ni les viene las movidas sobre Sobrino, Küng, Masiá, la Juan XXIII, etc, etc. Sencillamente pasan.

    Luego está el mundo de los movimientos. Ahí la cosa cambia. El indiferentismo es mucho menor. Numéricamente, el peso de los movimientos de corte conservador es muy superior al de los grupos disidentes. Estos últimos son los mismos de hace 30 años pero con menos gente y casi nula renovación en sus bases. Cada vez que se reúnen para contarse a sí mismos lo buenos que son ellos y lo malos que son los obispos y los católicos fundamentalistas, se dan cuenta que el paso de los años es inexorable y que dentro de poco sus congresos serán objeto de estudio de los geriatras. Y aun así son inasequibles al desaliento. Uno piensa que si fueran tan fieles a la Iglesia como lo son entre ellos mismos, qué buenos servidores de la verdad habrían sido. Pero no sirven a la verdad sino a sus mentiras, por mucho que el tiempo haya demostrado que la polilla ha carcomido sus argumentos.

    El drama es que ese modelo de catolicismo post-conciliar que, irónicamente, secuestró el Concilio Vaticano II para hacerle parecer lo que no era, infectó con muchísima más virulencia a las órdenes religiosas. Muchas de ellas van camino de desaparecer o de convertirse en algo residual. Dada su absoluta aridez y estirilidad espiritual, son completamente incapaces de atraer vocaciones. Si dado el ambiente cultural y social del momento, ya cuesta que los jóvenes decidan entregar su vida al servicio de Dios, ¿cómo van a hacerlo en órdenes que son más noticia por sus disidentes que por su fidelidad al espíritu de sus fundadores? Un joven, hombre o mujer, que quiere la autenticidad de una vida consagrada a Dios, ¿cómo va a unirse a quienes han traicionado sus votos y han convertido sus órdenes en lupanares espirituales al servicio de la heterodoxia y la disidencia? No, nadie sensato desperdiciará su vida sirviendo a Dios y su Iglesia, en casa de quienes han dedicado su existencia a traicionar a la Iglesia con la excusa de servir a Dios.

    La falsificación del lenguaje, tan propia en la izquierda radical, es señal inequívoca de estos grupos. Cuando ellos hablan de Iglesia de base es como cuando los comunistas llamaban República Democrática a la Alemania del Este. Los pobres ocupan en su lenguaje el mismo lugar que la clase trabajadora ocupaba en los discursos de Lenin y Stalin. Su Cristo, por lo general, no es el Cristo de la Iglesia y de la fe sino el Mesías anhelado por los zelotes, más preocupado por luchar contra el Imperio que de librarnos del pecado. Estos que reinvidican a Jesucristo por haber sido ejecutado por la “jerarquía” de su tiempo, si hubieran vivido entonces le habrían echado en cara que no exigiera el levantamiento contra los romanos y la toma del Templo como icono de la represión. En definitiva, al igual que Coré y sus muchachos, serán engullidos por la tierra. Pero esta vez no será de forma sobrenatural sino, simple y llanamente, mediante el transcurso natural del tiempo. Ese que siempre pone a todos en su lugar.

    Luis Fernando Pérez Bustamante.

    31 de marzo de 2007 18:17
    Pauper maestus dijo…
    Y otro mas (aunque a algun tribunal se le irrite el fascio):

    http://blogs.periodistadigital.com/laciguena.php/2007/03/19/ivaya_careto_el_de_algunos

    ¡Vaya careto el de algunos!

    19.03.07 - 11:22:38

    Cuando la militancia hace que algunos se desentiendan de la verdad se vuelven auténticos caraduras que se quedan tan tranquilos vendiendo peines a los calvos o las sinfonías de Beethoven a los sordos.

    En este Blog hay muchísimas pruebas de ello pero se encuentran por todos lados. Jon Sobrino no ha sido amonestado por Roma. Eso es un invento de cuatro integristas. Algunos se pasan tanto que casi nos dicen que incluso fue felicitado y reconocido por Roma, que dejó a quienes pretendían quemarle indignados y frustrados.

    En plena contradicción porque, pese a haber estado tan comedida e incluso laudatoria con Sobrino se encuentra enfrentada, como Iglesia oficial, a la Iglesia popular, que es la que de verdad sigue a Jesucristo.

    Nada les importa que la evidencia muestre que el verdadero pueblo, humilde y pobre en tantos lugares, es el que acude a la Iglesia en sus parroquias y no esas pretendidas élites de “teólogos y teólogas” a quienes apenas sigue nadie entre los católicos de filas. El invento de las Comunidades de Base no tiene el menor reflejo en la realidad. Es un ente de ficción. Es una absoluta mentira que sólo sirve para dar apariencia de que hay alguien detras de la protesta de cuatro teologuetes y un par de monjas deshabitadas que constituyen todo el ejército de liberación en la mayoría de los lugares.

    También hay otra nota característica entre estos extraños especímenes eclesiales. Como alguno diga cualquier barbaridad es inmediatamente coreado por esa merienda de amiguetes. Ha hablado un genio o poco menos. Pero si después, a alguno, nos da por reseñar esas originalidades, de las que se han sentido tan orgullosos, es un inquisidor, falta a la caridad y se encuentra anclado en el Concilio de Trento.

    Les irrita muchísimo que se publiquen cosas que son absolutamente públicas. Censuras vaticanas a determinadas personas, caída en picado del número de miembros de órdenes y congregaciones, ancianidad de las mismas, flagrantes desobediencias de curas, religiosos o religiosas…

    Ellos lo pueden contar, en sus medios, y para sus ocho afines. Pero pobre del que lo haga público para conocimiento de todo el pueblo de Dios. Si lo dicen ellos es profecía, si los otros, delación.

    Curiosamente todo régimen político que persiga a la Iglesia goza de todas sus simpatías. Y como alguno la favorezca es fascista y dictatorial. La moral de la Iglesia está para ellos absolutamente superada y no digamos ya las leyes canónicas. La obediencia al superior no tiene sentido y nadie tiene derecho a decirte lo que tienes que creer, lo que tienes que orar, lo que has de obrar y recibir. Creerás lo que quieras, rezarás lo que quieras, y si quieres, no hay mejor oración que participar en la revolución, actuarás siempre en favor del pobre y recibirás lo que te dé la gana que, al fin y al cabo, sólo es algo simbólico de nuestra fraternidad con los oprimidos.

    Sólo en un punto se percibe una dirección. Tu entrega a los pobres es lo único que no decides tú. Te dicen cuales son los pobres a los que tienes que entregarte y de que modo. No vayas a caer en pietismos inaceptables como los de Sor Ángela de la Cruz o la madre Teresa de Calcuta.

    Al viejo: Ama y haz lo que quieras, le sustituyó: Haz la revolución y en lo demás lo que te dé la gana. Podrás casarte con persona del mismo sexo, divorciarte las veces que te parezca, abortar diez o doce veces, si eres mujer podrás ser cura y obispo y si cura, casarte y divorciarte. La misa no la celebra el sacerdote, la celebramos todos y del modo que nos dé la gana. Y no será más que un recuerdo de aquel acto de amigos que Cristo celebró con los suyos aquel jueves, que seguramente fue un lunes o un miércoles. Cristo no resucitó nunca de ese modo burdo, material y literal con el que durante tantos siglos la Iglesia engañó al pueblo. Cristo resucita todos los días en el oprimido. Pero no en cualquier oprimido. Sólo en los que dicen ellos. En el oprimido de Cuba no resucita. Ni en el de China.

    Pues todo esto que parece de auténtica coña lo creen, o dicen creerlo, y lo venden, unos profesionales de la contestación eclesial. Que han conseguido tener un puñadito de seguidores, naturalmente poco espabilados, que de cuando en cuando comparecen por los Blogs. Con el fervor del converso. Aunque sea del converso a esta estupidez.

    Suelen aburrirse pronto salvo que su única neurona esté demasiado atrofiada y como aparecen desaparecen. Los fijos son los que viven de esto, los que son alguien gracias a esto.

    Comprendo que tengan manía a quienes les desenmascaramos. Cosa tan fácil, por otra parte. A unos les preocupa el vil metal, del que viven, y en casos muy bien, ellos, sus compañeras, sus hijos… Lo entiendo. Otros, sin tener que alimentar otro cuerpo que el propio, temen perder el lugar en el que les ha colocado su ego contestatario y la estulticia ajena. También les puedo entender. No serían nadie sin esto y se resisten a la ignorancia general. No es que ahora les conozcan mucho, a nivel general, pero algo es algo. Por poco que sea.

    Por último está la la escasa recua de sus seguidores. A esos no se les puede entender. No ganan nada. Hasta pierden dinero siguiendo a tan dudosos maestros. Y pierden, sobre todo, la permanencia gozosa en la Iglesia de Cristo que han cambiado por una irritada en otra Iglesia en la que, a nada que se paren, no entenderán lo que es. Porque no es nada.

    A mí, y supongo que a tantos otros, a los cardenales Rouco y Cañizares, a los obispos Sanz Montes, Reig, Casanova, Sáiz Meneses, Munilla…, a tantos sacerdotes y seglares, y a no pocos comentaristas de este Blog, insultados simplemente por decir verdades del barquero, o por señalar lo que todo el mundo conoce, me traen sin cuidado las sandeces que algunos escriben aquí. Tan sin cuidado que aquí se quedan, para vergüenza de ellos, sin que me moleste en borrarlas.

    Mal lo llevan. La verdad no se refuta con descalificaciones personales. Sólo demostrando que lo que se dice es falso. Y como no pueden, ni saben, crudo lo llevan.

    Sólo hay una cosa en la que les doy la razón. Cuando nos descalifican en nombre del Jesucristo, de quien son fidelísimos seguidores, aciertan. Nosotros no seguimos al Jesucristo que se han inventado, distinto en cada uno de ellos. Nuestro Cristo es el de la Iglesia. Y tal como nos lo enseña la Iglesia. Lo de ellos son memeces. Y cómo se les nota.

    Pues, a seguir sufriendo, muchachitos. Os moriréis, ojalá dentro de muchos años, y seguréis siendo la misma minucia, la misma escoria, la misma nada. Y nosotros seguiremos siendo la Iglesia. Lo siento pero es así. O, mejor dicho, no lo siento nada. Me alegro mucho.

    31 de marzo de 2007 18:19
    Silveri Garrell dijo…
    Sobre los últimos posts tan largos aprecio mucho sus argumentos y los hago míos aunque no creo que los ataques vayan dirigidos a mí porqué yo solo disiento de la Iglesia en el tema “confesión frecuente”. No obstante he comprobado unos ataques muy furibundos que considero innecesarios puesto que la Verdad sea donde sea, y por muy escondida que se encuentre, no tiene falta alguna de ser defendida con artilleria pesada.

    Por cierto, estimado Luis Fernando, he copiado este párrafo tuyo, “Los indígenas, los pobres, los niños de la calle no necesitan teologías que lleven su nombre sino acciones concretas que les ayuden en su necesidad. Vale más un plato de comida al día y un hogar bajo el que cobijarse que todos los libros de Boff, Gutiérrez, Sobrino y cía”. Te contesto que precisamente con este párrafo vienes a dar la razón a los de la Teología De La Liberación, y donde pone “libros de Boff” muy bien se puede substituir por la Misma Biblia. Realmente cuando nos presentemos delante de San Pedro Portero del Cielo, no creo que nos pregunte cuantas veces nos hemos confesado y cuantos pobres hemos evangelizado, y más bien nos preguntará aquello de “estuve hambriento y me diste comida, ect. ect.” En todo caso, los efectos de los sacramentos frecuentes deben servir para aumentar la capacidad de sacrificio hacia los necesitados.

    31 de marzo de 2007 20:07
    Anónimo dijo…
    Retomo el tema. ¡Qué delicia de obispo, D. Demetrio!, al menos en lo que se ve, la pastoral a sus sacerdotes.
    “Si en Barcelona tuviésemos…” Prudentio y amigos de Cataluña, no sólo vosotros, mirad el resto de España, qué bajo nivel y qué secularización. Convenceos. No es solo Grassus, son muchos Grassus, con igual sonrisa Profidén, pero que en vez de sonreír al gobierno nacionalista catalán sonríen al gobierno de turno.
    Si alguno saca los pies del plato de “lo políticamente correcto” es defenestrado en la opinión pública y hasta eclesial.
    Sé que esto no es consuelo para nadie, pero muchos esperamos obispos así. Claros, valientes, muy unidos a la Iglesia y a su Magisterio, sin contemporizar ni dejarse seducir por cantos aduladores.
    Por cierto, al post anterior, de la plena disponibilidad y obediencia a Sistach poniéndose a sus órdenes para levantar la Iglesia, ¿hay habido alguna respuesta, algún gesto, algo que indique que se lo está pensando? Sería un milagro, ya, pero como vamos a entrar en la Pascua, que es tiempo de milagros…

    Veritas liberabit vos…

    31 de marzo de 2007 23:35
    Anónimo dijo…
    Apreciado Veritas L.V: En cuanto a los signos de los que nos hablas,pues no sé bien que decirte. Yo tiendo a ser optimista. Si Grassus,deja de pensar en el capelo,obsesión que le acompaña harto tiempo,y empieza a consolarse con otros titulitos que le vayan dando por ahí,pues lo considero ya un pequeño milagro. Yo propongo a los de Sant Sadurní que le hagan Caballero de Mérito de la Confraria del Cava o quizás Caixer Capellà de las Fiestas de San Juan en Ciudadela que es mucho más bonito,con toda la multitud enfervorizada vitoreando al caballo y gritando: “Venga Jaleo,Jaleo”. Tambien lo pueden nombrar Miembro Honorario de la Piña de los Xiquets de Valls o del Aplec del Caracol de Lérida,por no salir de los “Països Catalans”. Y es que a nuestro Grassus le gusta ser el muerto en el entierro y el niño en el Bautizo….

    1 de abril de 2007 4:55
    Nemo dijo…
    En el día de San Prudencio, felicito a Prudentius.

    1 de abril de 2007 19:54
    Nemo dijo…
    San Prudencio fue obispo de Tarazona. El 28 de Abril habrá que felicitar nuevamente a Prudentius y a los turiasonenses.

    1 de abril de 2007 20:05
    Anónimo dijo…
    Prudentio et aliis: mañana, Martes santo, suele ser la Misa crismal en muchas diócesis. ¿También en Barcino?
    La homilía del arzobispo puede ser tremenda, sugerente… con todo lo que le está cayendo encima. ¿Haréis el favor de comunicarnos sus palabras? Sobre todo me gustaría más aún que sus palabras, lo que se lea entre líneas.. ¡ah! y si sonríe…

    Veritas liberabit vos…

    2 de abril de 2007 13:56
    Glauco dijo…
    Y también vais a comer con él

    “Activitat del Sr. Arquebisbe

    Dimarts Sant, 11h, missa crismal, a la catedral. Dinar amb els sacerdots.”

    2 de abril de 2007 16:28
    Anónimo dijo…
    Lo siento pero yo no voy. Me quedo en mi parroquia y hago un acto de adhesión y renovación de las promesas de mi ordenación delante del Sagrario. Para que llegues allí,nadie te salude,pongan al Bajo Clero en la Capilla del Santisimo mientras el Alto Clero se revista en la Sala Capitular,ni te dirijan la palabra,te miren de reojo,sonrisas falsas y forzadas,y lo peor,escuchar los horribles cantos de Cols. Yo,que me levanto cantando el “O Redemptor sume carmen” paso de ir a sufrir y escuchar las falsedades de Grassus que no ama a su clero,ni se preocupa de él. Que “Miss Bcn” se quede con sus damiselas. Pasó de “shows” hipócritas. Ah y la exhortación apostólica Sacramentum Caritatis que va a regalar ya la he bajado de Internet y leido toda todita.

    2 de abril de 2007 20:03
    Anónimo dijo…
    Al último post: Mira, hermano, te comprendo y si pudiera haría igual en mi diócesis, que es menos compleja que Barcino, pero donde se dan esos mismos fenómenos. Aquí no hay dos sacristías, pero sí dos zonas en la misma sacristía y diferentes ornamentos según uno sea del alto o del bajo clero. Las sonrisas forzadas, los otros que no te saludan, etc. También en mañana creo que nos darán la Sacramentum caritatis (me la trajeron de Roma, por casualidad, y ya la he leído y preparado la Hora Santa del Jueves con ella). Pero iré, con almuerzo incluido.
    Me privas de conocer luego tu valoración de la homilía y comentarios de Grassus. ¡Qué lástima! Pero, de verdad, te comprendo. Yo no puedo faltar proque aquí se nota más que un presbiterio tan grandísimo como tu metrópolis.
    Cuando mañana en tu Sagrario renueves tus promesas, acuérdate de, en la comunión de los santos, pedir por mí que las renovaré con mi obispo. Que sea día sacerdotal… aunque muchos sufrimos en días así viendo lo que hay que ver.

    Veritas liberabit vos…

    3 de abril de 2007 1:31
    Silveri Garrell dijo…
    “Tu eres Pedro y sobre esta Piedra edificaré mi Iglesia, y te daré las LLaves, y todo lo que ates en la tierra quedará atado en el Cielo, y todo lo que desates en la tierra quedará desatado en el Cielo.”. Lo que pasa es que este “todo” bajo el poder de las llaves no sabemos hasta donde puede llegar aunque los hombres somos a veces capaces de las mayores anormalidades y en este “todo” podemos incluir hasta los cordones de los zapatos,las sotanas, y las clámides de púrpura. Pero, falta algo en la expresión del mismo Cristo y es el mencionar la tan discutida “obediencia” del rebaño al supuesto pontífice primigenio Pedro. Me imagino que más bien Cristo se refería a que por acción del Espiritu Santo siempre brillaria un profeta para iluminar a la Iglesia en las cuestiones problemáticas para que a los auténticos creyentes no les faltara la Luz en ningún momento de la Historia. Pero, la “obediencia” al Pedro primigenio brilla por su ausencia y si al menos Jesucristo la hubiera introducido a bien seguro que nos ahorraríamos hoy muchos problemas. Más bien la “obediencia” se entiende mejor con el concepto Cristiandad que es una mezcla de Iglesia-poder-estados-propiedades. De todos modos, no discuto la OBEDIENCIA en absoluto en temas principales dogmaticos, y solo la discuto en los temas secundarios. Lo de “todo o nada” es un extremismo peligroso que acaba espantando a muchas ovejas….

    4 de abril de 2007 15:11

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